El esfuerzo y la constancia en el trabajo son esenciales en el mundo empresarial

Emigró a Chile en el año 1952, pero todos los años regresa a León, al valle de Sabero, donde se crió.

Fundador Llorente Industrial S.A.

Por Sonsoles Sanz. Diario La Crónica, Sabero, España.

El empresario leonés, Daniel Llorente, ha sido distinguido por el Colegio de Economistas de León por su trayectoria empresarial en el exterior, un reconocimiento que, a sus 82 años, le llena de orgullo. Emigró a Chile con tan sólo una maleta y una pequeña bolsa de herramientas. La constancia y el esfuerzo en el trabajo le hicieron prosperar con los años hasta convertirse en un empresario que tiene a su cargo a más de 250 empleados en las distintas empresas que preside. En este momento, su ilusión se centra en la producción de aceite de oliva que exporta a otros países latinoamericanos.

¿Qué significado tiene para usted el reconocimiento que le ha hecho el Colegio de Economistas? Es la distinción más importante que he recibido porque proviene de mi tierra, del lugar donde nací y me crié. Me sorprendió mucho cuando me comunicaron hace unos meses la posibilidad de otorgarme este reconocimiento, y aún más cuando me lo confirmaron. Por eso, desde aquí mi más sincero agradecimiento al Colegio de Economistas y a la Fundación Garrigues por este honor que me hacen.

¿Qué destacaría de su labor empresarial a lo largo de los años? El esfuerzo y la constancia, sin duda, porque yo partí de la nada. Estuve trabajando en el sur de Chile y luego me trasladé al norte, al pueblecito de Vallenar, y allí es donde me instalé, donde fui prosperando. Comencé trabajando con una bolsa de herramientas, muchas horas y en plena la calle hasta que mi negocio fue creciendo con los años. En este momento fabricamos e importamos estructuras y hacemos montajes. También tenemos, mi hijo y yo, una flota de camiones con las que realizamos transportes de material y, últimamente, adquirí una almazara y me dedico a la fabricación de aceite de oliva, un proyecto que a mi edad me entretiene mucho y me ilusiona.

Hay otros empresarios leoneses trabajando trabajando más allá de estas fronteras ¿mantiene algún contacto con ellos? Yo vivo en el norte, en pleno desierto, y estamos muy lejos de la capital, Santiago. Los pueblos están muy distantes entre si y esta es una zona muy aislada, por eso el contacto continuado es difícil. Sí mantengo contactos con otros empresarios emigrantes, sobre todo a través de la asociación de castellanos-leoneses del Centro Español, pero vivo a 700 kilómetros y los encuentros siempre son esporádicos.

¿Fue duro para usted abrirse camino en Chile? Muy duro. No por el país y por la gente, sino porque cuando uno emigra y te das cuenta que estás sólo para todo, que tú mismo eres lo único que tienes, eso es durísimo. Cuando uno enferma, cuando tiene un problema…. no hay nadie a tu lado y hay que ser muy fuerte. El trabajo es lo único que te ocupa el tiempo. Yo nunca pensé en hacerme rico, pero la constancia en el trabajo y el esfuerzo continuo dieron sus frutos el día en el que me di cuenta que ya tenía más de lo que debía.

¿Por qué eligió Chile para emprender una nueva vida? Me fui allí con un amigo que tenía familia en Chile, fue algo casual. Sin embargo, al poco tiempo de llegar ya nos separamos, pero seguimos manteniendo contacto aunque vivimos a 1.500 kilómetros porque nos tenemos mucho cariño. A los dos nos ha ido bien en este país.